Entonces, justo en ese instante, me di cuenta de lo horriblemente
egoísta que había sido durante toda la noche. Ver sus ojos
enrojecidos y escuchar su débil voz,
otra vez, su corazón había sido herido, me hizo reventar de
pena, rabia, odio e impotencia.
Su dolor me hizo comprender que no valgo la pena, que el sufrimiento es inevitable, y falle yo lo se, tendria q curar lagrimas no provocarlas. A
través de sus lágrimas pude reflexionar y fui capaz de retorcerme de
pena, que se convirtió en dolor físico, al sacarme la venda de los
ojos y despertar. ¿Qué carajo había tenido en la cabeza todo el
tiempo? ¿Cómo había podido pasar por alto tantísimas
cosas? Conseguí sentir, a través de aquel instante, cada lagrima de su corazón. Me pregunté cómo
había podido ser tan egoísta, tan ingenua, y haberme quedado en mi mundo sin hacer absolutamente nada durante tanto tiempo. Y sentí
rabia, odio contra todo lo que me habia llevado a comportarme asi y tambien los motivos... Tuve la sensación de haber despertado demasiado tarde.
Pero al igual que nunca es demasiado pronto, nunca es demasiado tarde. Fue entonces cuando comprendí que había estado totalmente ciega por todo lo que pasaba por mi y no, no soy lo suficiente como para eso.
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