Lentamente lanzo un suspiro de alivio al elevar mi cabeza ante tu
mirada, y al no comprender, qué hay más allá de esa
mirada, tierna, llena de misterio, que muero cada instante por
descubrir y dejar al desnudo tu mente, deseando que la escasa luz de un
farol salga mientras, el fuego de mil emociones separa
mi mente de la realidad, una extraña postura como antinatural, yace en
medio del asombro de tus ojos el momento de oír tu voz con un grito,
instintivamente lleva a mí corazón a paralizarse de inmediato,
impaciente por escuchar la dulce melodía que forman tus palabras.
Después
de una afirmación, que dirige a mí miles sensaciones
en unos instantes al recorrer todo mi cuerpo, esa melodía que comienza
a dominar mi respiración y movimientos, experimento una relajación,
espiritual y física, como nunca había imaginado, dándose el silencio de
la inmensidad de pronto recupero la conciencia y mi gesto siente una
extraña liberación al comprobar que son tus cálidas manos las que me
someten a tan bello sentimiento.
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