4 ene 2011

Caminaba bajo la lluvia. Con unas ganas tremendas de correr, pero algo me lo impedía. En ese momento me daba igual lo que pasara a mi alrededor. Como si granizaba, o cayeran piedras. No me importaba nada de lo que pasaba. Sólo tenía ganas de llorar y gritar. Y cuando estás cara a cara con esa persona a la que tenías tantas cosas que decirla, te bloqueas, y no sabes que hacer, si llorar o soltarlo todo de golpe. Pero, ¿sabes qué? Aveces un abrazo es suficiente...

No hay comentarios:

Publicar un comentario