Puede resultar sorprendente, lo que más deseo, en este caso la proximidad afectiva, también me atemoriza.
Inconscientemente, existe una impresion que cuando me demuestro demaciado abierta siento que corro el riesgo de ser invadida.. Es lógico. Quiza pueda entender el sentimiento, el dolor o la alegria que esta
sintiendo el, o algunos de sus pensamientos pueden infiltrarse. Al entablar contacto a veces me siento vulnerable, se desvela una parte interna de mi personalidad, y existe un temor a la burla o a que utilice la
información para controlarme o lastimarme. Esta tendencia a defenderme talvez sea saludable, salvo cuando se convierte en una barrera
que me impide conectarme con el. Pero mi riesgo también implica una
ganancia. Solo cuando pueda mostrarme como soy voy a poder conectarme realmente con esa persona y enriquecer la relación. Aunque las
fronteras personales deban existir, conviene que no sean rígidas e
inamovibles, sino permeables según las circunstancias.
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