18 nov 2010

“Tengo miedo de decirte quién soy. Porque si te digo quién soy, puede que no te guste, y eso es todo lo que tengo”

Puede resultar sorprendente, lo que más deseo, en este caso la proximidad afectiva, también me atemoriza. Inconscientemente, existe una impresion que cuando me demuestro demaciado abierta siento que corro el riesgo de ser invadida.. Es lógico. Quiza pueda entender el sentimiento, el dolor o la alegria que esta sintiendo el, o algunos de sus pensamientos pueden infiltrarse. Al entablar contacto a veces me siento vulnerable, se desvela una parte interna de mi personalidad, y existe un temor a la burla o a que utilice la información para controlarme o lastimarme. Esta tendencia a defenderme talvez sea saludable, salvo cuando se convierte en una barrera que me impide conectarme con el. Pero mi riesgo también implica una ganancia. Solo cuando pueda mostrarme como soy voy a poder conectarme realmente con esa persona y enriquecer la relación. Aunque las fronteras personales deban existir, conviene que no sean rígidas e inamovibles, sino permeables según las circunstancias.

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